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miércoles, 28 de enero de 2015

PAISANOS NUESTROS: JOSÉ PASCUAL GARCÍA por JOSÉ MANUEL FRÍAS RAYA.


1.- Vivienda donde transcurrió su infancia en Mondrón.


2.- José Pascual durante la celebración de su comida homenaje junto a su esposa, el Presidente del Tribunal Constitucional, el Presidente del Tribunal de Cuentas y  otras autoridades. Año 2011.


3.- En los Parrales de Vilo con su hermano Félix. Año 2012.


4.- Fiesta familiar en Periana. Año 1952.


5.- Con la Encomienda del Mérito Civil. Año 2011.


6.- Escuela Normal de Magisterio de Málaga. Año 1961.


7.- Reunión familiar en los Parrales de Vilo. Año 2011.


8.- De niño en Mondrón. Año 1943.


9.-  Intervención del Director del Instituto de Estudios Fiscales durante el Seminario organizado en homenaje a José Pascual. Año 2011.



10.- Intervención de José Pascual en el Seminario de Estudios Fiscales organizado en su honor. 2011.




11.- Mondrón. Año 1950.




12.- Navidad en familia. Año 2013



13.- José e Isabel, padres de José Pascual García. Año 2008.


14.-  José Pascual –primero por la izquierda- junto a sus hermanos Félix, Teresa y Francisco, su tío Isidro de “La Venta” y sus padres,  en los Parrales de Vilo, disfrutando de sus primeras vacaciones como seminarista. Año 1953.

15.- Cartel del Seminario Homenaje a José Pascual en el Instituto de Estudios Fiscales. Año 2011.


16.- Imposición de la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. Año 2011

PAISANOS NUESTROS

         La sabiduría popular recomienda no comenzar las casas por el tejado. Tal apreciación me parece irrefutable, pero yo, en esta ocasión, voy a ignorarla e iniciaré mi escrito por lo que debería ser su conclusión. Para ello tomaré como referencia el año 2011, fecha en la que el paisano nuestro al que voy a dedicar esta sección de ALMAZARA, una de las mentes más brillantes que ha dado Periana en toda su historia, cumplió setenta años, y terminada la prolongación de su vida laboral, le llegó el momento de la jubilación forzosa.  Coincidiendo con el inicio de su bien merecido tiempo de descanso, este perianense, criado en Mondrón, tuvo ocasión de cerciorar lo que él siempre había sospechado, es decir, lo mucho que se le quería, apreciaba, valoraba… entre los que fueron sus compañeros de trabajo a lo largo de su trayectoria profesional.

         Y esos compañeros, promocionados a la categoría de amigos, cuando nuestro paisano dejó de ganarse el pan con el sudor de la frente, para poder hacerlo cómodamente retrepado en el sillón más confortable de su casa, le tributaron como despedida dos entrañables, cálidos, sentidos y sinceros homenajes. El primero de ellos consistió en la celebración de un seminario en el Instituto de Estudios Fiscales bajo el título “Presente y futuro de las ayudas públicas en el marco de la Unión Europea”. “En homenaje a don José Pascual García”, en el que se presentó un libro de cuatrocientas diecinueve páginas, editado por el propio Instituto, titulado ESTUDIOS PRESUPUESTARIOS EN HOMENAJE A D. JOSÉ PASCUAL GARCÍA”, elaborado por más de una veintena de destacadísimas personalidades españolas: catedráticos de Universidad, interventores de la Administración del Estado, consejeros y magistrados del Tribunal de Cuentas, reputadísimos economistas y exaltos cargos del gobierno de la Nación, entre los que podemos citar a dos exministros, Elvira Rodríguez Herrer que lo fue de Medio Ambiente en el gobierno de José María Aznar y Manuel Núñez Pérez, de Sanidad y Consumo en el de Leopoldo Calvo-Sotelo.  El otro fue un multitudinario almuerzo celebrado en el Florida Park, situado en el parque del “Buen Retiro” de Madrid, al que acudieron varios centenares de personas.  

         Hasta que Teresa Guerrero Díaz, presidenta de la Asociación Cultural Baños de Vilo-La Negra, me informó con precisión de este paisano nuestro –al que S. M. el Rey concedió la Encomienda de la Orden del Mérito Civil- confieso que solo tenía de él noticias difusas y equívocas facilitadas por un amable lector de mis escritos. En un primer momento achaqué mi desconocimiento a los muchos años que llevo fuera de Periana, pero a través de una pequeña encuesta que he realizado personalmente, he tenido ocasión de comprobar que casi nadie le conoce en el pueblo, sólo dos de mis interlocutores sabían de su existencia. Verdaderamente resulta chocante que uno de los perianenses más importante de todos los tiempos sea desconocido por sus paisanos. Le he dado mil vueltas a la cabeza buscando la fórmula de presentarlo a los lectores de ALMAZARA y, sinceramente, creo que he encontrado la más adecuada.  Después de la familia, son los compañeros de trabajo y amigos los que mejor nos conocen, así que he recurrido a tres compañeros de trabajo y amigos de José Pascual García, para que cumplan esta misión.  Para ello he buceado en los prólogos del libro homenaje reseñado escritos por José Alberto Pérez Pérez, interventor General de la Administración del Estado, y Manuel Núñez Pérez, presidente del Tribunal de Cuentas; y a las palabras que Juan Velarde Fuertes, consejero del Tribunal de Cuentas, catedrático emérito de la Universidad Complutense y Premio Príncipe de Asturias de Economía, dijo durante la comida homenaje.

“Cuando recibí la invitación para prologar un libro homenaje a José Pascual con motivo de su próxima jubilación, lo primero que me vino a al memoria es la ingente cantidad de aportaciones que José Pascual ha hecho al ámbito de la gestión, el presupuesto y el control del gasto público.  Dado el enfoque eminentemente práctico que ha otorgado siempre a sus trabajos, éstos se han convertido en un referente para todos los que desarrollamos nuestra actividad profesional en el ámbito de las finanzas públicas.

La trayectoria profesional de José Pascual destaca no sólo por su dilatada y reconocida experiencia en la Intervención General o en el Tribunal de Cuentas, entre otros Centros, sino también por su labor docente e investigadora, a través de la que ha abordado el ordenamiento presupuestario con extraordinaria profundidad y rigor. Todo ello, como antes comentaba, ha convertido a este experto conocedor del Derecho financiero en un punto de referencia para todos aquellos que trabajamos en cuestiones relativas a la presupuestación, gestión y control del gasto público”.

“La trayectoria de José Pascual nos presenta a un experto profesional, preocupado por el marco jurídico en el que se desenvuelve la actividad económica-financiera pública, ya que el cumplimiento de la legalidad y la supremacía de la Ley es el pilar básico del Estado de Derecho, garantía de transparencia en la gestión pública y requisito indispensable en la exigencia de eficacia u eficiencia a los responsables de dicha gestión.  Por otra parte, es una manifestación explícita del proceso de permanente actualización y formación que exige el desarrollo de la actividad profesional en el seno de la Administración pública, propiciando que muchos otros hayan podido beneficiarse del esfuerzo realizado a través del acceso a sus diferentes publicaciones y actividades docentes, tanto en las organizadas por el Tribunal de Cuentas como por el Instituto de Estudios Fiscales.

No obstante, con ser importante la aportación científica a la que se ha hecho referencia, quisiera concluir esta presentación con una sucinta reseña a la calidad humana de José Pascual, de la que han podido beneficiarse las diferentes organizaciones en las que ha desarrollado su actividad profesional y todos cuantos han tenido ocasión de mantener algún contacto con él.  Su discreción, su capacidad de trabajo, su disponibilidad para atender cualquier necesidad, así como su proximidad y facilidad para debatir las cuestiones y contar en cualquier momento con su opinión cualificada son elementos que definen su categoría personal y profesional.”

“Esa competencia, le condujo, en el ámbito universitario, a alcanzar el título académico máximo: el de doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, y también a ser designado Académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid. También le llevó a alcanzar el título profesional de Censor Jurado de Cuentas y a ser requerido en multitud de esas realidades de asesoramiento que son las Comisiones o Comités. Porque José Pascual formó parte de la Comisión Técnica constituida para la preparación del Proyecto de Ley General de Subvenciones y del Reglamento de la Ley, miembro del Comité de Presupuestos del Consejo de Europa para el periodo 1990-1992, miembro de la Junta Administrativa de OFICO, la oficina de compensaciones  de la Energía Eléctrica y también fue miembro de la Junta Coordinadora de Edificios Administrativos, en la Dirección General del Patrimonio del Estado, y el Consejo de Administración de AUDASA, o sea, de la empresa pública Autopistas del Atlántico, así como  Vocal Interventor del Consejo de Protectorado de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE).

Pero jamás descuidó su preparación intelectual, porque su otro lema ha sido sistemáticamente el de Eugenio d´Ors: “la obra bien hecha”; pero no sólo eso respecto a su labor personal, sino también a la colectiva. Yo tuve la suerte de recibir, incansablemente, pruebas de ello en los trabajos del equipo, por otro lado magnífico, que dirigió hasta su jubilación José Pascual en la Asesoría Jurídica del Departamento del Tribunal de Cuentas.  Lo mismo ha sucedido en su tarea como secretario del Consejo Editorial de la REVISTA ESPAÑOLA DE CONTROL EXTERNO. Pero también, no ya en lo colectivo, sino en lo individual, fue, y va a continuar siendo por muchos, muchísimos años, para el bien de la ciencia jurídica española un escritor magnifico de obras que se han convertido algunas de ellas, en clásicas, esto es, que tienen forzosamente que utilizarse en clase, como foco de enseñanza obligada por su perfección.

¿Necesito en este sentido mencionar algo más que las tres obras que siguen? La primera se titula “Régimen jurídico del gasto público”  y lleva ya cinco ediciones o ampliaciones de tirada desde 1998 a 2009; otra es ese tratado maravilloso, ya con seis ediciones, de 1996 a 2008, titulado “Régimen jurídico de las subvenciones públicas”, y finalmente, una excelente muestra de buen hacer pedagógico es su trabajo, como coautor “Legislación del gasto público” para la Escuela de la Hacienda Pública.  También son dignos de reseñar la perfección de sus artículos, de alto nivel jurídico, publicados en revistas especializadas.

Toda su sabiduría jurídica la proyectó, de modo incansable sobre multitud de compatriotas, a través de cursos y seminarios, ya en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, ya en la Complutense, ya en la Politécnica de Madrid, ya en el Tribunal de Cuentas, ya en la Escuela de Hacienda Pública, ya en el Instituto de Estudios Fiscales, ya en el Instituto Nacional de la Administración Pública, y no he concluido la relación pedagógica, con proyección, sobre todo, hacia la mejora de otros funcionarios, tanto en el ámbito nacional, como en el autonómico, y en el local.

Hasta el momento de su jubilación ha sido un español ejemplar, un funcionario perfecto, un intelectual valiosísimo, al ser un jurista acendrado.  Pero en conjunto, siempre será para mi alguien al que le cuadra a la perfección un párrafo, que he citado muchas veces, del historiador Weill referido a la tan ponderada burocracia prusiana, concretamente, sobre los servidores de Federico Guillermo II: La Burocracia, dura, altanera y puntillosa pero diligente, honrada y eficaz, mejoraba el reino entero.

A partir de este momento, José Pascual deja de ser funcionario y pasa a ser sólo, y nada menos, que lo que fue en los primeros años profesionales: un maestro. Necesitamos maestros”.

         Cuando concebí la idea de poner en marcha esta sección de ALMAZARA, nunca pude imaginar que fueran tantos los hijos de Periana repartidos por la geografía patria que con su talento y buen hacer sitúan tan alto el nombre de nuestro pueblo. La más optimista de mis previsiones, afortunadamente, está siendo sobrepasada con creces y he aquí otra muestra significativa de ello.

        
JOSÉ PASCUAL GARCÍA,  maestro de juristas por derecho propio
-Es de día-: y con ello
entra el sol en el alma, como una aguja caliente,
y nos sentimos seguros de que, por el momento,
Dios no nos olvida.
ALFONSO CANALES
         En la Venta “El Marrullero”, ubicada en Las Rozas, y en  Mondrón, ”Los Oliveros” (1) y “Los Pascuales”, el martes 15 de julio de 1941, acogieron con júbilo la noticia llegada desde el Hospital Civil de Málaga: Isabel García Segarra, la mujer de José Pascual Toledo, sin ningún tipo de complicación, había dado a luz a su primogénito, niño que a su vez era el primer nieto y sobrino de ambas familias.  Abuelos y tíos, rumbosamente, celebraron la buena nueva con sus empleados y vecinos.

         Algunos días después, los felices padres arribaron a Mondrón, lugar donde habían fijado su residencia tras contraer matrimonio en el año 1940, y no quedó un habitante del lugar sin desfilar por la casa de José e Isabel para conocer al nuevo mondroneño.  A los pocos días de su nacimiento, tal y como era norma en aquel tiempo, apadrinado por sus tíos, Pilar Pascual Toledo y Félix Jiménez Campos -que casualmente se habían casado el mismo día que lo hicieron sus padres en una ceremonia religiosa celebrada por deferencia del párroco de Periana, en el domicilio de sus abuelos paternos ubicado en Mondrón-,  fue bautizado con el nombre de José en la iglesia de San Isidro Labrador de Periana por don Pedro Martos, párroco circunstancial del pueblo.  En línea recta, hasta el día de hoy, son ya cinco las generaciones de varones llamadas José Pascual.  Las dos familias estaban bastante bien y la celebración posterior, sin ser nada del otro mundo -no estaban los tiempos para dispendios-, resultó suculenta, alegre, entretenida y agradable.  Tampoco la niñería salió mal parada, sus insistentes cantos de “padrino maúro eche usted los duros / padrino lagarto eche usted los cuartos”, fueron generosamente compensados con monedas de perras chicas (cinco céntimos) y perras gordas (diez céntimos).

         En aquellos tiempos se decía que en Mondrón había más niños que donde los hacían y la familia Pascual-García contribuyó de manera generosa a ello.  Después de José nacieron Francisco, Félix, Teresa, Remedios, Isabel y Lourdes. La intención de sus padres era que todos sus hijos realizaran estudios universitarios, pero solamente los hicieron José, el mayor de ellos, y las dos hermanas menores, Isabel y Lourdes, que se licenciaron en Medicina.

EL MONDRÓN DE SU NIÑEZ

         El Mondrón donde trascurrió la mayor parte de la infancia de José Pascual García –niño despierto, hablador, simpático, curioso, tranquilo y preguntón-, al igual que el de hoy, estaba rodeado de verdes olivares y frescos huertos que se regaban con las aguas de “El Batán”, siendo sobre trescientas las almas que lo poblaban distribuidas por las tres calles que componían la aldea y cortijos diseminados. Recordemos que por aquellos años la población de las pedanías de Periana era superior a la que habitaba el núcleo urbano, circunstancia que se mantuvo hasta finales de los años setenta del pasado siglo, cuando los habitantes que emigraron del mismo, fueron reemplazados, en gran parte, por los que vivían en el campo que se trasladaron al pueblo. 

     Pepe, así le llamaban y le siguen llamando familiares y amigos, nacido veintisiete meses después de acabada la Guerra Civil, gracias a las tierras de siembra y olivares que poseía su familia, -incluida una almazara, conocida como “La Molina”, donde se molía la aceituna de la zona-, no pasó las necesidades que sufrieron la mayoría de los niños mondroneños con los que no sólo compartió juegos y escuela, sino también el hoyo de aceite de su merienda y alguna que otra vitualla.  Con sincera satisfacción me refiere la identidad de algunos de aquellos amigos de niñez, mientras sus ojos se inundan de nostalgia y una añeja sonrisa infantil se pasea por su rostro, Pepe “Chiquete”, Francisco, Pepe y Juanito de “La Pepa”, Antonio “Caramelo”, Pepe y Paco de “Haro”, Manolo y Pepe “Los Manoletes”… Amigos con los que solía robar fruta en las hazas de su abuelo, exponiéndose, en caso de ser descubierto, a la feroz regañina de Juanico “Tres Chicas”, fiel empleado del padre de su padre. Y hablando de nominaciones familiares referir que, al igual que hacían muchos niños de aquellos tiempos, Pepe llamaba a su progenitor papá y padre a su abuelo.  Los sentimientos reseñados con anterioridad se repiten al hablar de Dolores de “Las Esteras”, que según me dice contaba los cuentos mejor que nadie, y recordar su primera comunión, celebrada un 30 de mayo, día de San Fernando, en Mondrón, donde las niñas comulgantes fueron mayoría, siendo él y Salvador de “La Monsalud” los únicos varones. Me han informado que fue el primer niño del lugar que la hizo vestido de blanco; invirtiendo todo el dinero que le regalaron, aprovechando que era la feria del lugar, en la compra de helados, cogiendo un enfriamiento descomunal que lo tuvo a punto de un repique.

         Aprende las primeras letras en la escuela unitaria de Mondrón a la que asistían niños y niñas de todas las edades, que regentaba  don Ángel, posiblemente el primer maestro que tuvo aquella pedanía y que, con anterioridad,  lo había sido de su padre y tíos. En ella convivían en perfecta armonía los hijos de los amos y los mozos, los que vestían de nuevo y los remendados, los hartos y los que acumulaban hambre, los que calzaban botas, zapatos, albarcas o iban descalzos. La siguiente fue doña Carmen Muñoz Moreno, polifacética mujer que, a veces, solía descuidar un poco la enseñanza en pro de otros menesteres culturales, siendo autora de un notable manuscrito titulado “Crónica histórica-descriptiva del pueblo de Periana”, que presentó a un concurso convocado por la Diputación Provincial (2).

         Con sencillez y bondad responde nuestro paisano, un eminente jurista, a todas mis preguntas. Acaban de presentarnos,  solamente llevamos unos minutos charlando y parece que nos conocemos de siempre. Me da confianza y yo me la tomo. Sin pudor, le pregunto por todo lo preguntable. Sus respuestas regalan amistad, sinceridad, generosidad, modestia… y nada de lo que reflexiva y pausadamente dice tiene desperdicio.

     Me habla de las casas de su querido Mondrón donde las puertas permanecían siempre abiertas y los niños, sin ningún tipo de autorización, salían y entraban a su antojo.  Mientras tomamos  café en casa de su hermana Remedios, lugar donde mantuvimos una agradable y fructífera conversación, la gastronomía de aquellos tiempos, poco variada y natural, también requiere su atención y me dice que odiaba la olla, plato consistente, hoy casi en desuso, cuyos ingredientes principales eran garbanzos y tocino con el que los trabajadores del campo, al regresar por la tarde, reponían las muchas fuerzas gastadas en las duras tareas realizadas. Pero su madre, su querida madre, mujer de fe cristiana, sencilla y profunda, que derrochó bondad a lo largo de toda su existencia, siendo querida y respetada por cuantos la conocieron, siempre tenía lo necesario a mano para prepararle alguna cosilla que le gustara. Y recuerda emocionado la mariposa que encendía a las ánimas del Purgatorio cuando sus hijos se ausentaban de casa por algún motivo.

Incitado por mis preguntas pasa revista a las personas que desfilaban por allí trapicheando en lo que podían para buscarse la vida y se detiene, de manera especial, en un pescadero llamado Perea, que durante varios lustros monopolizó su venta en Mondrón; primero transportaba los peces en canastos que llevaba a pulso y cuando mejoró su situación económica, en un burro. Recuerda a los recoveros, lateros, arrieros, talabarteros, esquiladores… que cada cierto tiempo hacían acto de presencia ofreciendo sus servicios y, de forma muy singular, al “tío de los muñecos”, aquel mago de la ilusión al que la chiquillería plena seguía, deslumbrada por el contenido de sus alforjas donde guardaba todo lo necesario para hacer feliz al más exigente de los niños. También sale a relucir la continua presencia de personas hambrientas que iban puerta por puerta pidiendo “por el amor de Dios” o “por caridad”  algo que llevarse a la boca. No olvidemos que el tiempo de su niñez fue conocido como los años del hambre.  La escasez de alimentos dio lugar a las cartillas de racionamiento, que nacieron al finalizar la guerra y duraron hasta el año 1952. Repentinamente la tristeza nos invade, permanecemos silenciosos y nuestras miradas se desvían perdiéndose en el infinito; pero logramos recuperar la normalidad y la sonrisa al preguntarle si en su casa se hacia matanza y recordar con festivo regocijo la vejiga del cerdo, aquel globo blanco, grasiento y resistente capaz de soportar los golpes de una cuadrilla de niños durante algunas horas.

         Me cuenta que el Mondrón de su niñez no tenía templo y cada tercer domingo del mes, montado en una caballería facilitada por los naturales del lugar, acudía el párroco de Periana a decir misa en  la escuela o en una casa de la calle de Abajo. A la ceremonia religiosa solían acudir todos los niños, muchas mujeres y pocos hombres. Algunos vecinos de Mondrón, al igual que sucedía con otras pedanías de Periana, para cumplir con el primer mandamiento de la Santa Madre Iglesia, recorrían cada domingo la distancia que los separaba del pueblo, entre ellos se encontraba José Pascual García, que lo hacía en bicicleta.  Pero gracias a las buenas gestiones de don Ramiro Gil Recio, párroco de Periana durante algunos años y que, según tengo entendido, jamás miraba a las mujeres cuando hablaba con ellas, se construyó un templo en Mondrón dedicado a San Fernando. A ello contribuyeron todos los vecinos, Joseíllo Pascual, abuelo del protagonista de esta sección de ALMAZARA, cedió el terreno, y otros colaboraron aportando dinero, material o su trabajo.

Son muchos los temas tratados que por razones de espacio no tendrán cabida en mi escrito, pero con la intención de que sea conocido por las nuevas generaciones no me resisto a dejar fuera lo de “irse con el novio”. Decisión drástica –habitual en su niñez y la mía- a la que con “nocturnidad y alevosía” recurrían las parejas cuando los padres de alguno de los enamorados se oponían a su relación o la escasez de recursos económicos impedían adquirir y amueblar el hogar necesario para practicar el ardoroso amor que los poseía. Consumado el hecho eran acogidos en la casa de la novia y venía el batallar del cura para lograr que se casaran por la iglesia.  Relacionado con este tema, mientras escribo, aflora a mi memoria una coplilla que cuando era niño escuché decenas de veces cantar a las mujeres en el lavadero de Las Pilas, situado frente a la que fue mi casa, en la calle de Las Monjas, dedicada a las jóvenes que se iban con el novio.

La (nombre y apodo de la susodicha)
se ha ido con el novio,
creyendo que llevaba
cama de matrimonio. 

Cama de matrimonio.
Dineros en el banco.
Comer sin trabajar.
La (nombre y apodo de la susodicha)
está muy equivocá.

         En el año 1950 la familia Pascual-García trasladó su residencia a los Parrales de Vilo –distante un kilómetro de Mondrón-  donde se construyeron una buena casa, en ella vivieron los padres de José hasta el fin de sus días.  En la actualidad es la residencia de su hermano Félix, lugar muy conocido por los perianenses al tener en la puerta un rico manantial de agua, del que todos, en alguna ocasión, hemos llenado las botellas o garrafas y aprovechado el viaje para comprar uno de los mejores panes del mundo.

PERIANA, MÁLAGA, MADRID

Mediaba septiembre del año 1951 cuando José Pascual García llegó a Periana para proseguir sus estudios primarios en la escuela de don José Calderón, -según mis referencias, enseñante excepcional y prodigio de eficacia-, e intentar aprender algo de latín con don Justo Marcos Merino, severo cura del pueblo. Al año siguiente iniciaría el Bachiller y su padre, aconsejado por sus hermanos, Segundo y Juan,  que estudiaban en Málaga, consideró que era la medida más adecuada. 

En el pueblo vivió en la casa de sus abuelos maternos, Frasquito e Isabel de “La Venta”, situada en La Fuente, -frente a la tienda- taberna de Inés y Fernando-, donde a finales de los años cuarenta del pasado siglo establecieron su domicilio junto a sus hijos solteros, por temor a que fueran raptados por los maquis para pedir un rescate. Rápidamente se adaptó a la nueva situación y entabló amistad con Enrique Martín Pardo, “El hijo de Inés y Fernando”, Pedro Llamas “El Correo”, Rafael y Manolo Moreno “Hijos de Paco del Estanco”, Pepe “Guirre”, Diego y José María Núñez “Hijos de Pepe Núñez”, Jesús Navas “El hijo de Doña Margarita”, y algunos otros.  El curso vivido en Periana le resultó doblemente satisfactorio, aprendió bastante y lo pasó bien.

Su padre, un labrador acomodado que hizo favores a todos los habitantes de la zona, mientras tanto, recabó información sobre los colegios donde su hijo podía realizar el Bachillerato, pero su trabajo resultó inútil;  al serle planteada  la cuestión dijo de manera tajante que estudiaría donde lo hacía su tío Juan (3), cinco años mayor que él, con el que le unía una gran amistad, es decir, en el Seminario de Málaga.

Su estancia en el Seminario, larga y provechosa, que marcará de forma indeleble su vida, le valió para adquirir una magnifica preparación y el titulo de maestro, conseguido por libre en la Normal malagueña. Su siguiente objetivo era hacer Filosofía y Letras y, al no poder realizar dichos estudios en Málaga, por carecer de la facultad correspondiente, se trasladó a Madrid.


CUARENTA Y SEIS AÑOS, SIETE MESES Y DOS DIAS

         José Pascual no quería ser una carga para sus padres, así que llegado a Madrid decide preparar oposiciones a Magisterio y las aprueba fácilmente.  La Campaña Nacional de Alfabetización, más propagandística que eficaz, emprendida por el Estado en los años sesenta del pasado siglo, no había hecho más que comenzar y necesitaban a todos los maestros disponibles. Lo destinan a Torrejón de Ardoz, pueblo distante unos veinte kilómetros de Madrid, y así comienza su relación laboral con la Administración;  relación que, en diversos puestos y lugares, durará 46 años, 7 meses y 2 días.

         Una vez asegurados los garbanzos apunta más alto y la casualidad marcó su destino. Visita a sus amigos perianenses Pedro Llamas y Rafael Moreno que residían en Madrid donde preparaban oposiciones para Contadores del Estado.  Recaba información sobre las mismas y al tener la titulación requerida, decide abandonar los estudios de Filosofía y Letras y volver a convertirse en opositor. Las prepara concienzudamente y consigue aprobarlas. Siendo destinado al Establecimiento Minero de Arrayanes en Linares que, por entonces, era un organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, del que se extraía plomo, donde permanecerá algo más de cuatro años.  Allí tuvo ocasión de conocer y tratar al cirujano Fernando Garrido, el doctor que intervino a Manolete el día de su mortal cornada, encargado de atender a los mineros accidentados y su médico de cabecera durante dicho tiempo.

De su estancia en tierras jienenses guarda un recuerdo inmejorable. Fácilmente se adaptó a su nuevo hábitat  y a las pocas semanas de llegar conocía más gente que en los años vividos en Madrid. Era joven, ganaba dinerillo, había llevado vida de enclaustrado mientras preparaba sus segundas oposiciones y durante algún tiempo se dedicó a pasarlo bien y disfrutar; pero su vida cambió radicalmente el día que en compañía de un amigo viaja a Jaén y conoce a la que sería su esposa, Pilar Echalecu Ferrándiz. Al poco tiempo formalizan las relaciones y esto, no sólo le supone cambios importantes en su vivir cotidiano, sino también con miras al futuro.

Su trabajo le gusta e interesa, pero no se ve toda la vida como contador de cuentas. Aspira a más, siendo consciente de que el único camino para conseguirlo es tener un título universitario de grado superior. Con los estudios realizados, debido a los cambios de planes,  no puede acceder directamente a la Universidad, pero la suerte se convierte en su aliada al iniciarse en el año 1970 las pruebas de acceso a la Universidad para mayores de veinticinco años. Se presenta a la primera convocatoria y, sin apenas prepararlas, las aprueba;  la gran cultura adquirida en el Seminario de Málaga le valió para ello.  Matriculándose como alumno libre en la Universidad de Granada y, en poco más de dos años, consigue la licenciatura en Derecho. Su gesta es referida en la facultad y cuando acude a solicitar el título, de la secretaria salieron algunos administrativos para felicitarle y conocerle, argumentando que había quién necesitaba de 8 a 10 años para terminar la carrera.

Pero no crean ustedes que José Pascual García en esos algo más de dos años solamente se dedicó a trabajar y estudiar, hizo otras cosas provechosas. Se trasladó de Linares a Málaga donde trabajó como Contador del Estado en la Delegación de Hacienda, contrajo matrimonio en la Iglesia San Gabriel -ubicada en la zona de La Malagueta- y fue padre. ¿Se pueden hacer más cosas en menos tiempo?
Con el título de Licenciado en Derecho en el bolsillo aún caliente, nuestro paisano se plantea muy seriamente preparar sus terceras oposiciones, las de Interventor y Auditor del Estado.  Para ello, en el año 1974, con tres hijos malagueños, José Carlos, David y Pilar se traslada a Madrid, donde nacerían Javier y Fernando. Aprobadas las oposiciones su intención era regresar a Málaga, pero al no haber plaza disponible solicita destino en la capital de España, donde reside desde entonces. Habiendo ocupado los siguientes puestos: Jefe de Sección de Pagos en el Exterior en la Dirección General del Tesoro, Interventor Adjunto y Jefe de Contabilidad en el Ministerio de Industria y Energía, Jefe de Área en la Subdirección General de Intervención y Fiscalización de la Intervención de la Administración del Estado, Secretario General de la Dirección General de Presupuestos, Jefe de División en el Departamento de Cuentas del Estado y Organismos Autónomos de la Sección de Fiscalización, y Subdirector Jefe de la Asesoría Jurídica del Departamento Primero de Fiscalización del Tribunal de Cuentas. En todos ellos regaló infinita generosidad, cosechando amigos a raudales, dejando constancia de su mucho saber y buen hacer. 

Tengo la plena seguridad de que un porcentaje elevado de mis amables lectores se estarán preguntando qué trabajo desempeñaba José Pascual García en todos los puestos que ocupó, se lo voy a resumir en pocas palabras: se encargaba de fiscalizar los ingresos y gastos del Estado, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales, es decir, hacía auditorias para comprobar que las cuentas, ingresos y gastos estuvieran justificadas hasta el último céntimo.

Cuarenta y seis años, siete meses y dos días trabajó nuestro paisano para la Administración, es decir, el tiempo comprendido entre el 13 de octubre de 1964 y el 15 de julio de 2011.  Comenzó de maestro y alcanzó el grado máximo que puede tener un funcionario del Estado: el Nivel 30, según nombramiento publicado en el Boletín Oficial del Estado del sábado 9 de mayo de 1987.
Pero el trabajo para la Administración no fue la única ocupación de nuestro paisano, ya que durante algún tiempo lo compatibilizó con otros menesteres laborales. De todos ellos, solo voy a referirme al que desempeñó en la Organización Nacional de Ciegos ONCE, donde comenzó como Interventor Delegado en la Delegación de Madrid y se despidió como Vocal Interventor del Consejo de Protectorado al serle aplicada la Ley de Incompatibilidades. Su estancia en la ONCE coincidió con la revolución que se produjo en la misma, impulsada por su presidente José Vicente Mosquete y otros invidentes, directivos del organismo, con los cuales colaboró estrechamente cuando el sorteo dejó de ser provincial para convertirse en nacional -2 de enero de 1984-, lo que supuso que una organización de caridad se transformara en una de las primeras empresas del país, pasando de la justa supervivencia a la absoluta riqueza, mejorando de manera muy considerable la calidad de vida de los ciegos y discapacitados de toda España. José Pascual García, jugó en ello un papel muy importante, figurando en su haber la idea de remitir a la Secretaria General Técnica de Hacienda una notificación preguntando si había algún inconveniente para que el sorteo pasase de ser provincial a nacional, le respondieron que no. Nadie pensó que aquello pudiera funcionar de la forma como lo hizo, incluso algunas delegaciones como la de Cataluña vaticinaron que iba a ser una ruina, llegando a recoger firmas entre los afiliados para oponerse a ello.
Pero una genial campaña de publicidad que tenía como eslogan: “Es la ilusión de todos los días”, logró que los resultados superaran la más optimista de las previsiones. Hacienda quiso dar marcha atrás argumentado para ello la competencia que hacía a la lotería nacional, pero los responsables de la ONCE, mostraron la autorización expedida por ella. Y yo me pregunto: ¿Sería hoy la ONCE lo que es si un hijo de Periana, un paisano nuestro, no hubiese tenido la precaución de remitir aquella notificación?  A lo expuesto con anterioridad añadir que la Universidad Carlos III y algunas academias importantes quisieron tenerlo en su elenco de profesores, pero no aceptó ninguna propuesta. 

ESCRITOR, CONFERENCIANTE Y PROFESOR

         La mayor satisfacción para un escritor, sea cual sea su temática, es que sus libros se vendan y lean.  Pero debe ser el no va más, algo así como tocar el cielo si, además de venderse y leerse, se convierten en clásicos y se conocen por su apellido. Tal es el caso del casi centenario “Miranda Podadera”, donde los escolares siguen aprendiendo ortografía; la “Enciclopedia Álvarez”, un compendio de cultura general utilizada en las escuelas españolas hasta finales de los años sesenta del pasado siglo. En la misma circunstancia podemos situar la Estructura Económica de España” y Curso de Derecho Administrativo”, conocidos por los apellidos de sus autores “El Tamames” y “El García de Enterría”, respectivamente. Pocos, muy pocos, son los escritores incluidos en este selecto club de elegidos, club del que por méritos propios forma parte nuestro paisano. Su libro, “Régimen jurídico del gasto público”, muy utilizado por funcionarios, opositores, universitarios y miles de veces citado, se conoce como “El Pascual”.

         Como imagino que muy pocos de ustedes lo saben yo se lo cuento. José Pascual García, uno de los perianenses más importantes de todos los tiempos, no sólo ha ocupado puestos relevantes en la Administración, sino que con sus libros y artículos ha contribuido de manera muy significativa al desarrollo de la misma, estando considerado como una de las máximas autoridades en Derecho Presupuestario Español. Una rama del Derecho, tal y como nuestro paisano la define: “algo esotérica” y dejada de la mano de Dios (4), hasta que él, y pocos más, tuvieron el arrojo de adentrarse en su desdeñado campo, favoreciendo de manera muy significativa el nacimiento y desarrollo de esta rama del Derecho

Nuestro paisano, que tuvo la inmensa fortuna de tener como profesor de literatura en el Seminario Conciliar de Málaga al poeta y académico de la RAE Alfonso Canales (premio nacional de poesía 1965), del que aprendió todo lo necesario para escribir con claridad, limpieza y precisión, ha tenido el gran mérito de adentrarse con pluma fácil y palabra precisa, utilizando un excelente castellano e impecable redacción, en el enrevesado mundo del Derecho Presupuestario, alumbrando catorce libros, decenas de artículos para revistas especializadas y colaboraciones en obras colectivas, que le propiciaron un nuevo horizonte.  

Hablar de todos los libros y publicaciones jurídicas de José Pascual García llevaría demasiadas páginas, necesitándose para ello conocimientos específicos de los que carezco, así que me limitaré a reseñar los títulos de sus libros.  No obstante, basándome en informaciones que me han facilitado diré que el “Régimen jurídico de las subvenciones públicas” rompió moldes en una época en que toda la legislación sobre subvenciones se reducía a dos artículos. Libro que sirvió de base para elaborar la primera y hasta ahora única Ley de Subvenciones, además nuestro paisano formó parte del grupo de trabajo que la elaboró.

- Convenios de colaboración entre Administraciones Públicas y convenios con administrados.  Ed. BOE. 2012.

- Las encomiendas de gestión a la luz de la Ley de Contratos del Sector Público. Ed. BOE. 2010.

- Las subvenciones públicas: legislación comentada, formularios y jurisprudencia. Ed. BOE. Dos ediciones (2007 y 2009).

- Régimen jurídico del gasto público. Ed. BOE.  Cinco ediciones más tres ampliaciones de tirada (1998, 1999, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006 y 2009). 

- Cuestionario de Derecho administrativo y presupuestario (Coautor).  Ed. Portal del Derecho. Iustel. 2008.

- Las ayudas de la Unión Europea (coautor). Ed. BOE. Dos ediciones (2002 y 2008).

- Régimen jurídico de las subvenciones públicas. Ed. BOE. Seis ediciones o ampliaciones de tirada (1996, 1998, 1999, 2004, 2006 y 2008).

- Legislación del gasto público (coautor). Escuela de la Hacienda Pública. Cuatro ediciones (1989, 1992, 1996, 2004).

- Código de las Leyes Presupuestarias (Coautor). Ed. BOE. 1993.

- Procedimientos de la Administración Financiera. Escuela de la Hacienda Pública. Dos ediciones (1990 y 1991).

- El procedimiento de ejecución del gasto público.
INAP. Dos ediciones (1984 y 1986).

- Manual de Contabilidad de Organismos Autónomos. Monografía núm. 43. IEF. 1986.

- Herencia y Testamento. Ed. BOE. Cuatro ediciones o ampliaciones de tirada (2003, 2004, 2006 y 2008) (5).

- La libertad religiosa y los derechos civiles de los creyentes.  Ed. BOE. 2013.

A los libros citados, habría que añadir otro, posiblemente el libro del que nuestro paisano se siente más orgulloso, y que nada tiene que ver con el tema jurídico. Se trata de una joyita literaria que escribió para regalar a sus nietos, una vez alcanzada la jubilación.

-      Mi primera Biblia (Biblia ilustrada infantil). Ediciones Saldaña. 2011.

Se imprimieron 20.000 ejemplares y resulta muy difícil de encontrar. En ella, el jurista de tomo y lomo, ha volcado todo su talento literario, que es mucho, para ofrecer a los niños una obra magistral, donde cada frase ha sido estudiada minuciosamente en su composición y buscada la palabra precisa para que exprese lo que verdaderamente debe expresar.

         La aparición de los libros de José Pascual García dedicados a una rama del Derecho que apenas había sido estudiada con anterioridad, fueron acogidos y saludados con extraordinario interés. La Administración Central, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Universidades y otros Entes Públicos se lo sorteaban para que impartiera entre sus trabajadores conferencias, seminarios y cursos sobre su especialidad, es decir, temas financieros y presupuestarios.  Por razones de espacio no puedo mencionar todos los impartidos, pero sí voy a citar itar  fueron las peticiones reccibidasrsos y seminarios. algunos de los lugares donde lo hizo:  Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, Fundación General de la Universidad Politécnica de Madrid, Tribunal de Cuentas, Escuela de la Hacienda Pública, Intervención General de la Seguridad Social, Instituto Nacional de Administración Pública, Escuela de la Hacienda Pública, Instituto de Estudios Fiscales, Instituto Nacional de la Administración Pública, Agencia Española de Cooperación Internacional, Consejo Superior de Deportes, Gobierno de la Rioja, Govern de les Illes Balears, Comunidad Autónoma de Madrid, Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, Comunidad Autónoma de Valencia, Instituto Vasco de la Administración Pública, Audiencia de Cuentas de Canarias, Gobierno Local de Madrid, Diputación de Granada, Diputación de Málaga, Diputación de Tarragona, Cabildo Insular de Tenerife, Fundación FIASEP, Fundación ONCE, Fundación Confemetal, Comité Español de Bienestar Social, Colegio Titulados Mercantiles, y Centro Europeo de Desarrollo Empresarial, entre otros. Notificar que algunos cursos, debido a la demanda, llegó a impartirlos hasta en dieciséis ocasiones; siendo cuatro los seminarios dados en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (sedes de Santander y Formigal). También dirigió algún que otro proyecto de investigación.

OTRO DE LOS NUESTROS

Mucho ha llovido y tronado desde que en septiembre de 1952, con apenas once años, José Pascual García, uno de los perianenses más importantes de todos los tiempos, dejó los Parrales de Vilo para estudiar en el Seminario Conciliar de Málaga. Desde entonces,  la mayor parte de su existencia ha transcurrido en Madrid, donde llegó a escalar los puestos más altos de la Administración del Estado, convirtiéndose en todo un referente del Derecho Financiero Español. Pero nuestro paisano –al que su inexistente ego le ha hecho permanecer siempre en un discreto segundo plano- lejos de vanagloriarse por ello, fue y sigue siendo un hombre sencillo, introvertido, familiar y muy trabajador, que jamás presumió de nada cuando tiene méritos más que suficientes para hacerlo. Muchos han sido los almanaques que el protagonista de esta sección de ALMAZARA ha desojado lejos de su tierra, pero jamás olvidó sus raíces, siendo, al día de hoy, tan modroneño y perianense como el aceite verdial.

Periana, municipio relativamente joven, no puede mostrar un catálogo sobresaliente de monumentos significativos, no obstante, puede vanagloriarse de los muchos de sus hijos que por su talento y buen hacer han situado su nombre tan alto. En este aspecto, pocos, muy pocos son los pueblos de España, de características similares al nuestro, que pueden igualarle. Cada cual muestra lo que puede y tiene. Nosotros carecemos de monumentos históricos importantes, pero somos riquísimos en personas brillantes. Continuemos la senda emprendida con el insigne alergólogo  Miguel Blanca Gómez, Medalla de Oro e Hijo Predilecto de Periana, y démosles su merecidísimo homenaje.  Además, sugiero a los regidores actuales del Ayuntamiento y a los venideros, que los incorporen a nuestra historia local, bautizando las calles y plazas del pueblo con sus nombres.


1)    En Periana siempre fueron conocidos como los de “La Venta”.

2)    Si alguien está interesado en consultarlo, se conserva el original en la Sala Andalucía de la Biblioteca Cánovas del Castillo, ubicada en la calle Ollerías de Málaga.

3)    Juan Pascual Toledo se licenció en Filosofía y Letras y fue profesor de la Universidad de Málaga.

4)    Con anterioridad solamente existía una monografía del profesor Rodríguez Bereijo y estudios parciales de otros autores.  

5)    Este libro debería estar en todos los hogares españoles por mínimo que fuese el patrimonio de sus moradores. Ahorraría cantidad de problemas y muchos dolores de cabeza.


JOSÉ MANUEL FRÍAS RAYA

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