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lunes, 3 de enero de 2011

Los Carnavales de Mondrón. Por D. Segundo Pascual Toledo

LOS CARNAVALES DE MONDRÓN, LAS COMPARSAS Y SUS COPLAS


( INGENIO, HUMOR, SÁTIRA Y LOAS )


Por Segundo PASCUAL TOLEDO

12/12/2010

Todavía recuerdan los más viejos del lugar los Carnavales que se celebraban en Mondrón y que fueron muy populares en toda la comarca. Debieron interrumpirse al inicio de la Guerra Civil y, probablemente, a causa de la prohibición total de los mismos en toda España en febrero de 1937, prohibición que no permitiría celebrarlos en libertad hasta la década de setenta. Se aducían para esta prohibición razones de seguridad ante la dificultad de poder identificar a las personas que portaban las típicas máscaras o caretas que ocultaban su rostro, amén de otros disfraces que se utilizaban para no ser reconocidos, cosa que era de uso común en estas fiestas… No obstante, hay constancia de que, pese a esta prohibición, continuaron celebrándose, más o menos clandestinamente, en varios lugares de España en los que gozaban de una historia y tradición de siglos. No dispongo de información que certifique la celebración clandestina de estas fiestas en Mondrón-- resultaría impensable-- pues la contienda civil produjo una interrupción brusca de tradiciones, hábitos y formas de vida en los lugares pequeños donde no gozaban de tanto arraigo como en otras localidades de mayor entidad. Como es obvio, también influiría la incorporación de la juventud al ejército, y lógicamente, el estado de ánimo imperante en un ambiente bélico de aquella magnitud tampoco sería muy propicio para estas celebraciones.

El Carnaval--que significa adiós a la carne-- se celebraba, y aún se celebra en todos los lugares de mayor tradición, con una antelación de tres o cuatro días al miércoles de ceniza, fecha en la que comienza la Cuaresma, según prescribe el calendario litúrgico católico. Cada localidad tenía sus propias modalidades y variantes, pero vienen a significar lo mismo: gocemos unos días con desenfado y libertad los placeres de “la carne”, en el amplio sentido de los placeres mundanos de la vida, porque pronto llegará el tiempo de penitencia y sacrificio... Esta es, en síntesis, la filosofía que subyace en el fondo de estas celebraciones, que denota su indudable inspiración cristiana, aunque sus orígenes más remotos hay quienes los sitúan en tiempos anteriores al mismo cristianismo… A las personas interesadas en profundizar y ampliar sus conocimientos sobre el verdadero sentido de los Carnavales—y se sientan atraídos por la lectura-- los invito a que lean LA BATALLA DE DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA contenida en el LIBRO DEL BUEN AMOR, del Arcipreste de Hita. Muchos estudiantes de Bachillerato seguro que lo habrán leído. Está escrito con la gracia y el humor que caracteriza a este autor medieval.

Tras la introducción anterior para explicar el sentido de estas fiestas, diré que se reanudaron poco después de la contienda civil las famosas comparsas que solían formarse por las mismas fechas en las que antes se celebraban como parte de los carnavales. Parece ser que pronto se desligaron en este pequeño lugar de su limitación a los días previos a la Cuaresma y prolongaban su duración más tiempo. La finalidad o motivación se convirtió en más crematística y festiva que religiosa, si es que alguna vez lo fue…

Bastaba el más mínimo suceso con aires de comicidad para que los amantes de la sátira no pudieran contener los impulsos que llevaban dentro y dejar escapar la ocasión que les brindaba las circunstancias... Estas comparsas o murgas, ataviadas con disfraces, antifaces o caretas, --todavía prohibidas, pero toleradas-- visitaban las casas de los vecinos más adinerados con la pretensión de divertir, halagar o satirizar, y obtener al mismo tiempo un donativo pasando la bandeja o el pandero tras obsequiarlos con una copla. El pasar la bandeja o el pandero nunca se les olvidaba. Era una de sus principales motivaciones – como digo anteriormente---en aquellos años de paro agrícola endémico, miseria y carencias de todo tipo.

La cuantía de la dádiva solía ser proporcional al grado de satisfacción producido en los destinatarios y también a las posibilidades económicas de éstos. Sus chirigotas o canciones humorísticas las llevaban a veces a los pueblos limítrofes, donde rivalizaban con las demás comparsas locales lanzándose mutuamente como flechas estas coplas basadas en algún acontecimiento cómico o risible del pasado, que generalmente era tratado con ironía y humor, pero sin intención de herir la sensibilidad de los destinatarios. En general, las relaciones con otras comparsas de localidades vecinas eran cordiales, pero no por eso exentas de sana rivalidad… Durante todo el año prestaban atención a los sucesos jocosos, fiascos. incidentes o fracasos más o menos cómicos ocurridos a las personas o familias de la comarca para después hacerlos tema de sus coplas o chirigotas que, a modo de sátira, dirigían a los interesados desde las portadas de de sus casas…Normalmente, eran bien recibidas y aceptadas por los destinatarios de las mismas por muy cómicas o escarnecedoras que les resultasen, pues si mostraban enfado o enojo les iría mucho peor…Los coplistas cantaban y tocaban sus instrumentos —a modo de juglares medievales recitando y cantando en castillos y plazuelas--, y en ocasiones eran tan bien acogidos, que los invitaban a pasar al interior, donde los obsequiaban con dulces y alguna bebida previamente preparados , pues los rumores de una posible visita llegaba con antelación a sus oídos. No obstante, solían evitar en la temática de estas coplas, la ofensa o el escarnio, entre otras razones, porque estaban prohibidos, y tampoco querían ofender a sus convecinos, aunque en no pocas ocasiones bordeaban los límites de los permisivo y tolerable…

Existe constancia de que en Mondrón se organizaron comparsas – también llamadas murgas -- durante varios años, pero una de las comparsas más recordada y celebrada fue la organizada en el Carnaval de 1927, dirigida por el vecino Emilio Pascual Godoy (1894-1974), hombre de buen talante y con innatas dotes de poeta, que compuso todo el repertorio de coplas de aquel año y también otras más de los mismos años veinte del siglo pasado. Era persona muy ingeniosa, imaginativa y de espíritu abierto y festivo. Fue el promotor de muchas iniciativas populares que animaron en su tiempo el ambiente de esta pequeña localidad. Las comparsas eran la máxima expresión de los carnavales. Todo giraba en torno a ellas. Las coplas se cantaban bajo la dirección de la batuta de Antonio “Cayoya”--“maestro de molino-- oriundo de Alfarnatejo. Hay que decir, a modo de paréntesis, que los mondronenes han mantenido siempre excelentes relaciones de vecindad con panzones y tejones, habiendo entre las tres localidades sincera reciprocidad en la amistad y la colaboración…La sintonía se daba y se da en todos los terrenos, incluso en el afectivo, pues los enlaces matrimoniales entre habitantes de estas poblaciones—Mondrón, Riogordo y Alfarnatejo-- eran en aquellos lejanos tiempos, y continúan siendo en la actualidad, bastantes frecuentes, y casi siempre, acertadas y fructíferas…

Vista de Mondrón años 70

Se cuenta que Emilio se dirigía frecuentemente al Puerto de Sábar para la labranza de unas tierras que poseía en aquel lugar. Allí se encontraba con trabajadores de Riogordo que iban también a realizar sus propias faenas agrícolas en fincas colindantes de la misma zona. Entre ellos hablaban sobre los carnavales que se aproximaban, lo que era en aquellas fechas obligado tema de conversación, máxime teniendo en cuenta la escasez de noticias reinante en los tiempos que corrían. Pero solían ocultar sigilosamente la temática de las coplas que componían, pues la sorpresa ha sido siempre, en esto como en todo, el factor psicológico más determinante para impactar y divertir a la audiencia, es decir, existía, como diríamos hoy, cierto grado “suspense”… También evitaban dar pistas al contrario para no ser plagiados, pues el plagio ha existido y existirá siempre; es una tentación muy común en el ser humano… No obstante, la capacidad persuasiva de Emilio y la amistad que los unía--no en vano su esposa, Antonia Campos Cómitre, era de Riogordo-- consiguió le comunicaran los propósitos y proyectos de la comparsa de este pueblo para los festivales que se aproximaban. Y así supo que pretendían construir “un tranvía de cañas” y cantar desde dentro por las calles del pueblo… El espionaje funcionó, y la copla se supo en Mondrón antes de ser cantada en Riogordo…






Emilio Pascual Godoy y su esposa, Antonia Campos Cómitre

Las comparsas tenían como norma no escrita—sobre todo en los primeros años del siglo pasado--, pero no por eso menos respetada, saludarse cuando se encontraban por las calles juntando las banderas de España que portaban y obsequiarse con alguna copla del repertorio que llevaban. La comparsa de Mondrón se desplazó aquel año a pie hasta Riogordo-- aún no habían finalizado las obras de la carretera-- por el obligado camino que pasaba por el caserío de Las Cigarreras. Allí saludaron a sus numerosos vecinos con algunas de sus coplas, y al mismo tiempo pasaron la bandeja o pandero como era preceptivo hacer, cosa que, desde luego, nunca olvidaban…

Por fin llegaron a Riogordo, y en la plaza principal del pueblo se cruzaron ambas comparsas de forma fortuita. Tras el saludo de rigor, con las banderas en alto, los de Mondrón sorprendieron a sus oyentes con una copla que enumero con el número I) porque incluyo varias más en este artículo. Decía así:


I

Hemos oído rumores,
hace ya unos cuantos días,
que la comparsa de Riogordo
preparaba un tranvía…


Venimos a visitar
a su constructor famoso
por si nos quisiera prestar
ese coche tan hermoso…


Diremos al conductor
que se valga de su maña,
y que nos lleve a Mondrón,
en su tranvía de caña…


Oída la copla, fue largamente aplaudida por el numeroso público congregado en la plaza del pueblo, que unánimemente, solicitó varias veces su repetición…Los destinatarios de la misma quedaron sorprendidos sin saber quién y cómo se la había “filtrado” a Emilio… La letra y la tonadilla se conservó durante mucho tiempo- juntamente con otras- en la mente de la gente, que la cantaban con frecuencia mientras realizaban las faenas agrícolas. Entonces se cantaba mucho en el campo. Imperaba la alegría entre los campesinos, como si llevaran en el hondón de su alma una inefable felicidad innata, aunque pocos motivos tendrían para ello en tiempos de tanta pobreza, penuria y precariedades… Hoy no cantan los campesinos y aldeanos como lo hacían antaño… Los labriegos distraían sus soledades – también sus penas y marginaciones -- cantando en la besana, en la siega, en la era, en la vendimia, vareando y recogiendo la aceituna, en los lavaderos públicos y hasta por los caminos… En las cuadrillas de aceituneras que hacían la recolección en fincas colindantes era muy frecuente cantar coplas que después eran replicadas por otras cuadrillas. Ahora todo es mudez, quietud y silencio, soledad y no pocas veces indiferencia hacia muchas cosas sencillas que antes divertían…Han cambiado mucho las costumbres y las formas de entretenimiento. Y también las motivaciones e inquietudes de los habitantes del medio rural. Ya sólo se oye el cantar de las chicharras en verano abanicándose con sus alas para protegerse contra el calor del estío… Hasta muchas especies de aves y pajarillos—que tanto nos alegraban con sus cantos y trinos-- van desapareciendo, bien porque emigran por el cambio de cultivos al faltarle su alimento propio o muertos por el uso de pesticidas. También no pocas alimañas han huido en busca de un nuevo hábitat y hasta ciertas aves rapaces y carroñeras se han desplazado a otras latitudes más propicios para ellas…Por nuestros caminos transitaban animosos en aquellos no tan lejanos tiempos los personajes más variopintos: labradores, ganaderos, arrieros, afiladores, lañadores, cedaceros, retratistas, recoveros, buhoneros y mendigos pedigüeños con su saco al hombro… Muchos de estos nombres ni siquiera les suenan a los jóvenes de hoy, pero existieron y eran muy populares en aquel entonces… Los cortijos-- cuando estaban habitados y no en ruinas como lo están muchos ahora-- y los caseríos—hoy también casi despoblados-- solían ser la meta y destino de todos estos transeúntes. Así era la vida cotidiana que conocieron y vivieron nuestros antepasados y también muchos de nosotros. Ya apenas existen caminos, atajos, ni trochas ni veredas. Muchos de éstos los ha borrado el desuso durante el transcurso de los años, otros se convirtieron en carriles para tractores, aperos de labranza, etc., y no pocos caminantes eligieron otras rutas, metas y ocupaciones. Consecuencias todo ello del progreso y de la inevitable evolución de costumbres y mentalidades. Aquella irrepetible forma de vida con sus peculiares características – también con sus encantos—les suena a extraña historia a los jóvenes que ni la conocieron ni la vivieron. Así discurría la existencia de muchos campesinos en aquel entonces, y lo más admirable, es que aquellas gentes eran felices, en muchos casos tanto o más que hoy…

Tras la digresión anterior, diré que también en Riogordo cantaron aquel mismo día, visitando los 14 establecimientos que había, entre cafés, bares, tabernas, etc. otra copla compuesta por el antes citado Emilio Pascual, buen conocedor de este pueblo por las razones ya expuestas, y cuya comparsa la integraban nueve personas. La colecta del día alcanzó la cantidad de tres mil reales---los campesinos y aldeanos solían contar su dinero en reales hasta tiempos no muy lejanos--, que se repartieron entre los nueve participantes. Esta es su letra:

II

Aunque somos forasteros,
venimos a saludar
a los cafés de este pueblo,
y vamos a comenzar:


Primero Rafael Palomo,
Manolito y Frasco Campos.
Enfrente, Juanico Moya,
que es un café que da encanto.


En el centro de la plaza,
tenemos a Antonio el Rubio,
que le queremos hacer
un cariñoso saludo.


Después de saludarlo,
nos iremos “pa arribita”,
a saludar a La Tronchá,
y también a La Chiquita.


Tenemos al de La Palma,
que es un hombre competente,
a Villanueva y Miguel Navas,
que venden vino y aguardiente.


Melones y La Camisa,
y las otras dos que quedan,
allá en la vera del río:
La Morra y La Podadera.


Todos se preguntarán,
de dónde serán o de dónde no,
pues todos hemos nacido
en la aldea de Mondrón…


Una anécdota ocurrida a dos vecinos de Mondrón dio lugar a otra copla compuesta por el espontáneo poeta de la comparsa, el antes citado Emilio Pascual que, como dije antes, tenía bastante ingenio y gracia como coplero... Es el caso que habitaban en esta aldea dos vecinos cuyas relaciones sociales eran poco amistosas, más bien diríamos enconadas y tensas…El mayor de ellos poseía un carácter irascible, pendenciero , entrometido y un tanto orgulloso. Había residido varios años en Buenos Aires- cosa bastante habitual en aquellos tiempos.- y de allí volvió con un bigote, cosa también bastante común tanto antes como ahora. Se tocaba la cabeza con un sombrero que adornaba con una escarapela similar a la que usaban los peones camineros, cuando existían, claro está… Por aquel entonces eran muy conocidos los “somatenes “, que aunque propios de Cataluña, se veían también en otros lugares de España. Su misión era, sin ser militares, perseguir a los criminales, defenderse del enemigo y colaborar con la justicia. En Mondrón se recuerda hubo en tiempos ya lejanos algunos miembros pertenecientes a este Cuerpo, que fue disuelto en varias ocasiones, y definitivamente, por el Senado en el año 1978. Uno de sus distintivos era la antes mencionada escarapela. Este somatén—apodado Correcalles --tenía la obsesión de ser respetado y casi reverenciado por todo el vecindario, como si se tratara de una verdadera autoridad—diríamos que se le subieron los humos a la cabeza-- pero he aquí que un vecino – llamado Antonio Zorrilla López, más conocido por El Rubio, osó saltarse la regla y abandonar el protocolo, lo que sirvió de argumento a la siguiente copla, compuesta y cantada después por la comparsa de aquel año:


III

Se está poniendo Mondrón
que no se puede rechistar
con ciertas autoridades
que no paran de llegar.


Para más seguridad
nos han asignado un cabo,
un cabo de somatenes,
que debe ser respetado.


Es un señor de carácter,
que sin entrar en detalles,
es muy popular en Mondrón,
y le llaman Correcalles.


Un vecino del lugar,
con quien está disgustado,
al cruzarse un día con él.
un pedo se la ha escapado.


Como falta de respeto,
ofendido y denostado,
ante el Juzgado de Periana,
Correcalles ha denunciado.


Los basamentos del Juez, son:
falta de educación.
Por lo tanto, visto el caso,
le impone una sanción…


El sancionado pregunta,
muy cargado de razón :
--Dígame usted, Sr. Juez,
si es que ya en Mondrón


no se puede ni peer…


Existe constancia de que, pese a la prohibición oficial de los Carnavales, como digo en otro lugar, no dejaron de organizarse comparsas durante algunos años más, pues los coplistas locales, de los que hubo muchos por estos pagos, se resistían a abandonar el oficio. Ya en etapa más tardía—y por tanto con otros autores-- hay que recordar la copla cantada al vecino Antonio Caro Morales, más conocido por “Caro” a secas. Era éste un hombre muy singular: inteligente, ocurrente, sentencioso , cargado de tics nerviosos, un poco iluso, lector de periódicos – cosa inusual por aquellos tiempos en los ambientes rurales - cuyas noticias difundía entre sus vecinos, unas veces por afán de notoriedad y otras probablemente por el sincero deseo de informar y tal vez difundir sus ideas…Había sido monaguillo en su niñez y mancebo de farmacia en la juventud. No dejaba de ser bastante fantasioso y algo descuidado en su atuendo (era proverbial su forma de ceñirse la cintura: una tomiza o cuerda de esparto le sujetaba los pantalones) y de no muchos medios económicos, pero sí con bastantes delirios de grandeza. Sus dichos y sentencias eran muy conocidos y comentados en la localidad…



Calle de Mondrón años 60

Pues bien: resulta que Antonio viajó a Málaga acompañado su esposa—María-- con el propósito de comprar los muebles para una hija que se iba casar. Pero he aquí que, en la Alameda de Colón, se topan marido y mujer con dos timadores, que los hicieron víctimas de uno de los timos más populares y extendidos en aquellos tiempos y en los años de posguerra. Timos como los de la estampita, el tocomocho y otros similares hacían verdaderos estragos entre la gente sencilla y confiada que se desplazaba a la ciudades para realizar sus compras o gestiones, y allí los embaucadores los identificaban enseguida por su habla y vestimenta como fáciles presas…. Algo similar le sucedió al Sr. Caro, que al parecer fue víctima del timo de la “estampita” u otro de similares características. Este chasco motivó que algún coplista local—ignoro su nombre— lo incluyera en su repertorio para ser cantado por la comparsa de aquel año:


IV

Un hombre muy civilizado marchó a la capital,
con la pretensión de comprar muebles para un ajuar.


Cuando a Málaga llegó, empezó a hacer mandados
y en la Alameda Colón, dos hombres se le han presentado.


Y le dicen: -- Caballero este es un asunto muy claro:
si tiene usted algún dinero, le vamos a hacer un regalo…


Y Caro, loco de contento,
como dinero llevaba, para quedar mejor puesto,
cincuenta duros le daba.


Y le dice a la mujer:
chiquilla, vamos para adelante,
que ya no puede con nosotros
en Mondrón, ni el fabricante…


Cuando llega a la estación, le dice a la mujer:
--Chiquilla, atiende,… y sólo encuentra
que llevaba recortes de un diario de septiembre…


En tiempos más recientes, hacia la primera mitad de la década de los años sesenta, aún continuaban activas las comparsas en Mondrón y cercanías. En este caso conocemos a los autores de las coplas que a continuación voy a transcribir, que eran los mismos que formaban la comparsa .No podían ser otros que miembros de la familia “los ciegos”: los hermanos José y Salvador Carnero Cabrera—José y Salvador del Ciego-, Antonio Díaz Frías—Antonio Broches—, Antonio Báez Segarra –Antonio Vicente—Rafael Frías Cuenca—Cencerra-- los hermanos Antonio, José y Rafael Godoy Gómez --los hijos de la Inés—Cristóbal Ruiz Godoy—Cristóbal El Tembleque— y el apodado El Estrellero , algunos de ellos conocidos por los lectores a través artículos anteriores relativos a los Verdiales.


Calle Mondrón años 70

Como se ve, cualquier suceso por mínimo e intrascendente que fuese, era motivo para figurar en las coplas que se componían. Antes de citar algunas de éstas que he podido rescatar, pertenecientes a la comparsa a la que hago referencia, diré, como dato curioso y poco conocido, que los autores de las mismas, se reunían por las noches en el llamado Cortijo EL CERRO, enclavado en la parte sur del llamado CERRO DE ALCOLEA— éste de conocida importancia arqueológica-- en las proximidades de la barriada de Los Marines, vivienda que habitada como casero Salvador Molina Gutiérrez, padre de Encarna, esposa de José del Ciego En aquella casa, situada en un montículo o altozano, se reunían por las noches, realizadas sus faenas agrícolas, estos aficionados poetas para componer sus coplas o chirigotas. Por asociación de ideas, me viene inevitablemente a la mente, el mitológico monte PARNASO, que situado en el centro de Grecia, era el imaginario lugar donde residían las musas que inspiraban a los poetas. Acaso por esto algunas les salieron tan agudas, y la vez, divertidas...

Voy transcribir algunas de las coplas que figuraban en el repertorio de esta comparsa, probablemente la última que se formó en este lugar; al menos yo no tengo constancia de que se organizaran otras después. He pensado siempre—y continúo pensando—que todo cuanto sea expresión del patrimonio cultural del pueblo—tenga el valor y características que tenga--debe conservarse y legarse a la posteridad, pues todo enriquece y acrecienta nuestro acervo común.

La que cito a continuación --conjuntamente con otras más que después mencionaré -- fue cantada este año no sólo en Mondrón sino también en Periana y localidades vecinas. Ha sido transcrita en su totalidad, sin modificaciones, añadidos ni recortes. Pero voy a aclarar—matización hecha por un sobrino de los compositores de la copla—que las estrofas que se inician con el verso a las hembras costureras… y terminan que no está bien—que dos gordos salgamos en la comparsa, se refieren a la hermana de “los ciegos”, Dolores Carnero, Dolores del Ciego: el chasco fue el siguiente: Dolores fue a la tienda de Francisco, comerciante que vivía en la misma calle Arriba, a comprar un retazo para remendar un colchón. Dolores lo “pegó” por olvido antes de medirlo y el tendero tuvo que hacer esta operación después de cosido. Como tanto Dolores como Francisco--hoy ambos fallecidos- eran bastante obesos , por ello acaba diciendo “que no está bien que los dos gordos—salgamos en la comparsa…”


V

Hemos oído rumores,
hace unos cuantos días,
de unos escardadores
que de la Venta venían.


El hijo de Paco Broches,
Cuco y Antonio Vicente,
Cencerra y el Estrellero
y Cristóbal el Tembleque.


Al pasar por Los Marines,
un poco de vino bebieron
y descarriaron la leña
de Domingo el Churrianero.


Y al día siguiente
la tuvieron que amarrar.
Por eso dice la gente,
que no se les emplea mal.


Con permiso del alcalde
y el sargento de Periana
hemos llegado esta tarde,
todos con blanca sahariana.


Aunque vamos sin comer,
en armonía y unión.
porque van los de la Inés
y los ciegos de Mondrón.


A las hembras costureras
les vamos a dar un repaso
por si un colchón remendaran
y les faltara un retazo.


Eso le pasa a cualquiera,
ustedes recordarán,
que fueron a medir la tela
cuando ya estaba “pegá.”


Hasta los muchachos chicos
han llegado los rumores
que le decía Francisco
a la señora Dolores:


Tú te la das de muy lista,
ya no tenemos remedio,
seguro que estamos en lista
por el dichoso remiendo.


Y el hombre de buenos modos :
tú te marchas “pá” tu casa
que no está bien que los dos gordos
salgamos en la comparsa.


En la aldea de Mondrón
tienen dos cosas sagradas:
San Fernando de Patrón ,
dos escuelas bien formadas.


Los vecinos muy contentos,
tienen lo que deseaban:
don Segundo de maestro
y su esposa le acompaña.


Los chicos en su memoria,
guardan un amor profundo:
las niñas a doña Gloria,
los niños a don Segundo.


Vivía en La Viña un miembro de la comparsa apodado EL ESTRELLERO, persona de carácter alegre, que representaba el papel del “tonto”, cosa que hacía con bastante propiedad. Iba vestido estrafalariamente con ropaje de payaso y era quien pasaba el “pandero” para recoger las dádivas. En general, la gente solía ser generosa.


VI

Señores: echarle un hoyo
al payaso, que se calle,
que dice que no ha comido
desde anteayer por la tarde.


En La Viña lo encontramos,
en una casa escondido,
como estaba medio en cueros,
con nosotros se ha venido.


Señores: echarles todos
los duros en el pandero,
para comprarle un traje al tonto
y darle vista a “dos ciegos”…


Aquí se relacionan los instrumentos de la comparsa. El portador de la batuta y maestro de la misma, era en esta ocasión José Carnero --José del Ciego.


VII


Los trastes de la comparsa,
se dirán en un ratillo:
dos laúdes, dos guitarras
y dos pares de platillos.


Sonajas y pandereta
también una carrañaca,
que por no tener un palo,
la hemos hecho de lata.


Y para echar el dinero
y acabar nuestra disputa,
la leva del Estrellero
y el maestro de la batuta.


El destinatario de la siguiente fue el Cura regente, durante cerca de 18 años, de las tres parroquias existentes en el municipio de Periana (San Isidro Labrador, San Fernando Rey y Patrocinio de San José), don Justo Marcos Merino, leonés de Rebollar de los Oteros, hombre jovial, activo, afable, buen orador sagrado, ex misionero en Sudamérica, muy recordado por los perianenses, pues en su tiempo se crearon, por su mediación, seis escuelas rurales en este término municipal, cuatro de las cuales se clausuraron años después por falta de matrícula tras el despoblamiento del campo motivado por la emigración. Fue saludado de este modo:


VIII


A don Justo Marcos Marino,
sacerdote de esta Iglesia,
saludamos con cariño
y le hacemos la reverencia.


Toditos en este pueblo le tenemos gran amor,
no se borrará el recuerdo
de tan ilustre pastor.


Que ruegue a Dios por nosotros,
le vamos a suplicar,
y a él que también le concedan
el cargo de cardenal.






Iglesia de Mondrón,vista de los años 60


Habitaba en Mondrón un vecino, oriundo de Riogordo, llamado Diego Villarraso Godínez, conocido por Martino, persona de innata nobleza, siempre amable, injertador de olivos, trabajo que realizaba con una maestría y habilidad no igualada después. Su mujer, Encarnación, fue persona también de encantadora sencillez. No conocían la astucia y la candidez era su principal virtud. Una anécdota vivida por ellos el día de “la matanza”, motivó le cantaran así :


IX


En un cortijo cercano,
donde ensayó la comparsa,
esto le pasó a Martino,
el día de la matanza:


Allí mataron un guarro,
la cuelgan en el portón,
se fueron a comer
y perro lo destrozó…


La mujer llorisqueaba::
Ahí la tienes Martino
que por comernos la olla
nos quedamos sin tocino…


Como son muchas las coplas recopiladas—gracias a la desinteresada colaboración de varios personas—voy a omitir algunos comentarios o pequeñas introducciones para no hacer excesivamente largo este trabajo, pues creo que los lugareños identificarán sin dificultad los destinatarios de las mismas.


X


Señoritos enamoraos
que vais a tierras extrañas,
llevar el pan preparado,
por si hambre os entrara.


Esto le pasó a Joaquín
el segundo día de Pascua,
fue a comer “encá” de su prima,
y se metió en otra casa…


Cuando le ven el bigote.
y pidiendo de cenar,
¡Socorro, por Dios socorro,
Socorro, por caridad!


XI

Una mocita quinceañera
le pregunta a otra mayor
cómo se unta la crema
para ponerse blanca como yo.


Eso te untas de noche
y te lavas por la mañana,
y después te untas polvos
y verás que cara apañas.


Ella se untó de día,

la piel se le ha “levantao”
y luego salió diciendo
que un gato la había “arañao...”


Habitaba en Los Marines, Rafael Moreno Mostazo, conocido con el sobrenombre de El Barbero, pues desempeñó varios oficios, entre ellos, los de tendero y barbero. Por este motivo le llama la copla “hombre de los cien oficios”…Fue persona emprendedora y activa, muy conocida y reputada en la comarca. Parece ser que pretendió abandonar las tareas agrícolas tradicionales—poco rentables tanto antes como ahora—sustituyéndolas por la actividad comercial, es decir, concibió proyectos un poco más ambiciosos que los que existían en su entorno.


XII

El hombre de cien oficios,
que había aquí en Los Marines,
tiene tienda de comestibles,
pañuelos y calcetines.


Tiene gran ferretería,
lechugas para la “ensalá”,
puesto de panadería y también
nos ha puesto un bar…


La obra y carpintería,
eso muy bien lo trabaja ,
le llama una tontería
a escardar y meter paja…



Merece una pequeña introducción la copla que transcribo a continuación. El protagonista se llamaba Antonio Palomo Román, apodado “EL TORTA”. Era hombre de buen carácter, afable y enemigo de riñas y controversias. Trabajaba como “gañán” y llegó a la besana con su yunta de mulas para realizar una jornada de arada. Pero he aquí que se le olvidaron los bozales y anterrollos. Estos últimos se usaban indispensablemente para no herir el cuello de los animales con el ubio o yugo al realizar la tracción del arado. No pudo iniciar la jornada, y un miembro de la comparsa, que a la sazón pasaba por allí, le anunció la siguiente copla:


XIII

La comparsa contará, si “El Torta”
no se disgusta,
que el otro día fue a arar,
solamente con la yunta.


Cuando llegó a la besana,
se dice: ya tengo el rollo
porque me he venido a arar
sin bozales ni anterrollos…


Un comparsista le dice:
de ésta no te escaparás,
que son cosas muy bonitas,
cuando llega el carnaval.


Era la Srta. Pura maestra de la Escuela rural de Los Marines, con ejercicio en esta barriada el mismo año de la comparsa. Fue distinguida del siguiente modo:


XIV

Todos con blancas saharianas,
nosotros los comparsistas,
venimos a saludar
A esta Pura señorita:


Todos los vecinos la quieren,
desde La Loma a La Viña
por el amor que le tiene a los niños
y a las niñas.


Nosotros le deseamos salud y felicidad
y que dure muchos años
en nuestra escuela rural.


XV

Con la moda, las mocitas están hechas
unos figurines, en vez de ponerse medias,
ahora gastan calcetines.


Con el vestido de saco y el pelado
a lo canalla, los labios muy colorados
y las cejas depiladas..


Llevan reloj de pulsera y los zarcillos de oro,
y una sonrisa en los labios: mocitos,
que estoy sin novio…


Ahora se alude a una anécdota acaecida a Salvador Ruiz Torres y a un hermano suyo, hijos ambos de Antonio Ruiz López, más conocido como Antonio del ALGARROBO, que habitaban también en la barriada en Los Marines. Uno de ellos tenía necesidad de viajar hasta Granada—donde cumplía su servicio militar-- en el autobús de la empresa Alsina Graells. Para ello hubieron de desplazarse en caballería, muy de madrugada y con mal tiempo –por atajos y malos caminos- hasta Ventas de Zafarraya. Pero antes de llegar a la mencionada localidad granadina tuvieron que vivir las rocambolescas peripecias que se recogen en la copla y que motivaron que el soldado perdiera el autobús.


XVI

No por mucho madrugar, amanece más
temprano, esto que van a escuchar,
le ha pasado a dos hermanos:


Era una noche de niebla, salieron de madrugada
para coger en Las Ventas
la Alsina que va a Granada.


En la mitad de la jornada perdió el camino
la bestia y se les fue la mañana entre El Cañuelo y Las Puertas.


Chorreando y arrecíos y cansados de dar
vueltas, se acercaron a un cortijo, y no
le abrieron las puertas.


A la voluntad de Dios, se acercaron a otra
casa y le dieron un farol para que el camino
buscaran.


Cuando a Las Ventas llegaron después
de tan mala noche, la Alsina se había
marchado y tuvieron que coger un coche…


En la ladera este del Cerro de Alcolea existe un cortijo llamado Buenavista. Vivía en él Adolfo Benavides Alarcón—con fama éste de buen cazador--además de otros vecinos, familiares suyos. Se difundió la noticia en la zona de que un oso había sido visto merodeando por aquellos parajes. Cundió el miedo, pero después resultó ser una cerda muy corpulenta propiedad del dueño de una vivienda cercana llamada “el Caserón”. El animal se escapó una noche atraído por un sembrado de habas—apetitoso alimento para los cerdos-- que había en una finca no muy alejada de la pocilga desde la que se evadió... La anécdota sirvió de argumento a esta copla:



XVII

Señores, andad celosos,
y no salir desarmados,
que por ahí anda un oso
que más grande que un venado.


La otra noche en Buenavista,
dice Adolfo que lo vio,
y se le oscureció la vista
y el vello se erizó.


Y ahora viene a la aldea
con la escopeta muy pincho,
con más miedo que once viejas,
diciendo que salga el bicho.


Unos dicen que es un oso,
y otros que un león,
pero nosotros decimos
que es “la guarra” del Caserón .


Era obligación de los organizadores presentar con antelación ante la autoridad competente—sobre todo en los primeros tiempos, después la norma se fue relajando-- una copia de las coplas que iban a llevar en su repertorio aquel año, por si existiese en las mismas alguna frase o expresión indecorosa que afectara a la dignidad de las personas o que resultara ofensiva para las mismas…Pero al final de las fiestas las cantaban en privado aunque hubiesen sido censuradas o prohibidas, pues la curiosidad y la innata tendencia del ser humano a todo lo oculto o vedado, despertaba la morbosidad del público y propiciaba que se extendieran por la comarca como reguero de pólvora…Una vez que habían sido compuestas, ya no había quien detuviese su difusión. ¡Ay del destinatario de una copla censurada…! Más le valiese contemporizar con los cantores -- y haciendo de tripas corazón—pedirles que la cantaran y unirse a su coro…Así tal vez su recuerdo se iría esfumando con el tiempo…


Aquí finalizo este trabajo para no hacerlo excesivamente extenso. Siempre pretendo seguir el consejo del clásico Baltasar Gracián: “lo bueno, si breve, dos veces bueno.” En realidad no sé si es bueno una, dos veces o ninguna, quizá ninguna, pero ciertamente, breve no es… La temática es muy amplia y sugestiva, por ello la retomaré en otra ocasión. Me seduce escudriñar el pasado porque cada vez se alejará más y no volverá… El presente lo tenemos y el futuro vendrá, aunque no sabemos cómo ni de qué manera será...

Gracias a D. Segundo Pascual Toledo por autorizarme a publicar este documento en este humilde blog, y espero que continúe de manera natural su afición por rescatar antiguas historias de nuestra tierra.

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